La carrera espacial de la ia: ¿el fin de la infraestructura terrestre?
El auge de la inteligencia artificial está redefiniendo los límites de la infraestructura tecnológica. Los gigantes de la industria no se miden ya en servidores, sino en gigavatios, desatando una vorágine de inversión y una reconfiguración radical de los recursos energéticos globales.
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Hyperion y terafab: la escala desborda los límites
Meta, con su proyecto Hyperion en Luisiana, planea un centro de datos de 2 GW, con la posibilidad de expandirse a 5 GW. Una cifra que equivale al consumo eléctrico de una ciudad de un millón de habitantes. Este campus, un colosal complejo de 370.000 m² sobre 9 km², albergará más de 41.000 racks de Nvidias GB200, cada uno consumiendo alrededor de 120 kW. La necesidad de alimentar esta mole impulsa la construcción de tres centrales de gas con una potencia combinada de 2,2 GW, generando emisiones que podrían ascender a 10 millones de toneladas de CO₂ anuales.
nPero Meta no es la única. Elon Musk, a través de Tesla, SpaceX y xAI, ha anunciado Terafab, una fábrica de chips con una inversión estimada en 20.000 millones de dólares. La ambición es deslumbrante: centenares de gigavatios de potencia para operaciones terrestres y un teraWatio para el
