La cnmc azota a streamers con multas millonarias: ¿dónde vamos a parar?
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha lanzado su puño de hierro contra tres de los creadores de contenido más populares de España: Ibai Llanos, Jordi Wild y Nachter. Estas sanciones, que suman más de tres millones de euros, marcan un punto de inflexión en la regulación de los streamers y plantean serias preguntas sobre el futuro de la publicidad en las plataformas digitales.
Un sistema de vigilancia que ya no es opcional
Hasta ahora, la actividad de los streamers, que mueve audiencias comparables a la televisión tradicional sin estar sujetos a las mismas obligaciones legales, ha permanecido en una zona gris. La CNMC, con la contratación de la empresa portuguesa Primetag por 32.000 euros, ha apostado por un nuevo sistema de vigilancia que busca identificar de forma sistemática a los creadores de contenido que no cumplen con la legislación en materia de publicidad.
Pero la realidad es que, según un estudio previo del Ministerio de Consumo, el 77,75% de los streamers analizados ya incumplía la obligación de identificar sus anuncios correctamente. Un porcentaje alarmante que demuestra la necesidad de establecer reglas claras y aplicables.

Las multas: un choque con la realidad económica
Las sanciones impuestas a Ibai Llanos, Jordi Wild y Nachter, aunque significativas, resultan especialmente llamativas por su magnitud en relación con sus ingresos. Ibai Llanos, por ejemplo, ha tenido que pagar 710 euros, rebajados a 568 por pago anticipado, por no señalar debidamente la marca de bebida en varios vídeos de X/Twitter. Jordi Wild ha pagado 1.543 euros, reducidos a 1.241 por emitir combates de lucha extrema sin restricciones para menores. Y Nachter, el más castigado, se ha llevado una multa de 1.779 euros, rebajada a 1.067, por promocionar antigripales sin cumplir con los requisitos legales. La cifra es desproporcionada, especialmente si la comparamos con la multa de 90.001 euros impuesta a un laboratorio farmacéutico por omitir el precio de un medicamento en 2025.
Lo verdaderamente preocupante no es tanto la cantidad de las multas, sino la señal que envían: la CNMC está dispuesta a actuar con firmeza, pero las sanciones parecen, en algunos casos, una mera formalidad frente a la inmensidad de las facturaciones de estos creadores. La ley permite imponer hasta el 5% de la facturación anual por infracciones graves, con un máximo de 750.000 euros. Una potestad que, en la práctica, podría aplicarse de forma mucho más contundente.
La Velada del Año 6, por ejemplo, fue producida por Nachter e Ibai, y los ganadores, como Willyrex, ya anuncian su próxima edición. La CNMC, sin embargo, ya ha desatado su arsenal contra los que promueven anuncios sin la debida transparencia. Un escenario que plantea serias dudas sobre la sostenibilidad de este modelo de negocio y la protección de los consumidores.
En definitiva, estas sanciones no son un simple episodio aislado, sino un presagio de lo que está por venir. La CNMC ha abierto la caja de herramientas y no parece tener intención de guardarla. El futuro de los streamers, y de la publicidad en las redes sociales, está en juego.