Scott galloway: la generación z juega a la ruleta rusa con el dinero y el futuro

Scott Galloway, el provocador analista de economía, ha lanzado una bomba: la Generación Z no está invirtiendo inteligentemente, sino apostando a la ruleta. Su llamado a ‘hundir la bolsa’ para salvar a los jóvenes es, en realidad, una amarga denuncia de la política financiera que ha perpetuado el privilegio.

Un drama de alfombras: la economía que se esconde

Durante décadas, la economía internacional ha operado con una estrategia simplista: los errores, desde la caída de las punto com hasta la burbuja inmobiliaria, se han disimulado bajo una alfombra. Cada crisis ha sido solventada con una intervención que, paradójicamente, ha consolidado la riqueza de unos pocos. Ahora, la Generación Z, la que más se ha visto perjudicada por esta lógica, se enfrenta a un futuro incierto y a la volatilidad de mercados que no comprende.

La premisa es sencilla: cuando las empresas fallan, el dinero regresa al sistema, generando nuevas oportunidades. Pero si los bancos y las administraciones intervienen para ‘salvar’ a las corporaciones, lo hacen con una clara intención: mantener a los ricos ricos. El coste final, inevitablemente, lo asume la juventud, que ve sus perspectivas profesionales y económicas erosionarse mientras el coste de la vida se dispara.

El casino de polymarket: una apuesta sin futuro

El casino de polymarket: una apuesta sin futuro

La solución, según Galloway, no reside en la bolsa tradicional, sino en Polymarket, una plataforma de apuestas online donde los usuarios, atrapados en una espiral de memes y falsas promesas, invierten su dinero en predicciones sobre el futuro. Un juego de azar donde la lógica financiera es reemplazada por la especulación desenfrenada. El 84,1% de los 2,5 millones de usuarios, según datos recientes, se encuentra en números rojos, y solo 35 personas logran un rendimiento mensual promedio de 5.000 dólares – una cifra que contrasta brutalmente con la realidad de la mayoría.

Apple, Amazon, Netflix… En 2008, figuras como Scott Galloway apostaron por estas empresas durante las caídas bursátiles, esperando lucrarse con su posterior recuperación. Pero la Generación Z, despojada de la experiencia y la sabiduría de los inversores veteranos, se lanza a un casino aún más peligroso.

La ironía es palpable: mientras la IA amenaza con desplazar puestos de trabajo, la Generación Z se consume en apuestas especulativas, una estrategia que, lejos de ofrecer una alternativa, la arrastra más profundamente en un ciclo de frustración y precariedad. La rueda, como bien señala Galloway, sigue girando – y el precio lo pagamos todos.