Trump y el 747 qatarí: un regalo turbio y un air force one de mil millones

El presidente Donald Trump dio el pistoletazo de salida a su nueva era presidencial a bordo de un Boeing 747-800, un regalo inesperado de Qatar. Un vuelo a Dakota del Norte para la inauguración de la Biblioteca Presidencial Theodore Roosevelt marcó el debut del VC-25 Bridge, bautizado con ese apodo por su función de ‘puente’ mientras la Fuerza Aérea despliega sus nuevos Air Force One, los modelos B.

Una operación financiera compleja

El avión, adquirido por 400 millones de dólares originalmente, ahora podría superar el billón de dólares tras las modificaciones necesarias para cumplir con los requisitos de un avión presidencial. Jason Lambert, director de L3Harris, la empresa encargada de las adaptaciones, se muestra evasivo ante las preguntas, limitándose a referir a la Fuerza Aérea como la fuente de información definitiva. La cifra exacta es, por tanto, objeto de debate, un reflejo de la intrincada situación legal y financiera que rodea a este peculiar Air Force One.

Mientras tanto, el Air Force One tradicional, los modelos A, continúa sirviendo como respaldo, volando a plena potencia para mantener la operatividad. La Fuerza Aérea se ha visto obligada a mantener un avión de reserva, una estrategia que, según fuentes internas, está incrementando los costes de la operación.

El legado del 747

El legado del 747

Este 747, previamente propiedad de Qatar, se ha convertido en el último 747 jamás fabricado y entregado, un símbolo de la transición de la Fuerza Aérea hacia los nuevos Air Force One. La entrega final, realizada por Boeing, coincide con el anuncio de la adquisición de dos unidades más, con presupuestos que, como es habitual, se han expandido considerablemente. La compañía, por supuesto, se mantiene en silencio sobre los detalles de estos incrementos. Pero la realidad es que el despliegue de la flota de Air Force One es un ejercicio de costes sin precedentes.

Y, como si fuera poco, la operación se complica con la llegada del nuevo helicóptero presidencial, Marine One, que acaba de salir de fábrica. Biden se estrena con una máquina que representa otra inversión millonaria en la imagen y la seguridad del país.

En definitiva, el debut del presidente Trump con este avión es mucho más que un simple vuelo; es una declaración de intenciones, una demostración de poder y un recordatorio de que, en la política, las apariencias a menudo esconden operaciones financieras de una complejidad asombrosa.