Resident evil requiem: un comienzo brillante, un final decepcionante
Resident Evil Requiem, la esperada entrega que reúne Resident Evil 2 y Resident Evil 4 Remake, llega con una ambición desmedida. El juego, que tuve la oportunidad de probar antes de su lanzamiento, presenta un contraste notable entre sus dos partes, pero su recorrido final deja un sabor agridulce. ¿Por qué un juego con un potencial tan evidente termina sintiéndose incompleto?

Plasticidad narrativa: dos juegos, una promesa rota
La transición entre las perspectivas de Grace Ashcroft, una analista del FBI sin experiencia en el campo, y Leon S. Kennedy, un veterano con tres décadas de servicio, es fluida. Sin embargo, la experiencia se centra mayoritariamente en la primera mitad, donde la tensión se construye a través del terror psicológico. Grace, atormentada por un pasado traumático, se enfrenta a situaciones aterradoras que la llevan al límite. En contraste, Leon ofrece una acción frenética, cercana a los juegos de disparos arcade, con un arsenal a su disposición.
Resident Evil Requiem busca unir estas dos facetas, pero la sensación de jugar a dos juegos distintos persiste. El Rhodes Hill Chronic Care Center, el escenario principal de la primera parte, es una obra maestra del survival horror, superando a otros escenarios icónicos de la saga como la hacienda de los Baker o el castillo de Dimitrescu. Su diseño de niveles, la densidad de puzzles y la atmósfera opresiva lo convierten en un referente del género.
Pero la brillantez inicial se desvanece. Tras la resolución de la trama en el complejo médico, el juego pierde fuerza, desembocando en un final poco inspirado y un jefe final que no cumple con las expectativas. Esta caída en la calidad no es nueva para la saga. Ya ocurrió en Resident Evil 6, con su excesiva duración y múltiples campañas, así como en Village, donde la experiencia en el castillo se sintió apresurada en comparación con la exploración de la fábrica. ¿Será esta una tendencia recurrente?
La duración de estos últimos juegos ha sido objeto de debate. Si bien Capcom ha intentado mantener el control de costos, la sensación de que los títulos pierden intensidad hacia el final sugiere un problema más profundo. ¿Podría ser que el equipo, a pesar de su talento, no consiga mantener el nivel de exigencia durante toda la partida? Tras 30 años y nueve juegos, la pregunta es inevitable: ¿la saga supervivencia está llegando a un límite?
Resident Evil Requiem es, sin duda, un gran juego. Sin embargo, su recorrido final deja la sensación de una oportunidad perdida, de una excelencia que no se sostiene hasta el final. La saga, a pesar de sus aciertos, parece repetir un patrón: un comienzo brillante seguido de un declive gradual. Un patrón que, a la larga, podría ser su mayor desafío.
