Radar remolque: la dgt desata una tormenta de multas en madrid
La Dirección General de Tráfico (DGT) ha desplegado un nuevo sistema de control de velocidad que promete revolucionar – y, posiblemente, exasperar – la vida de los conductores madrileños. Se trata del radar remolque, un dispositivo autónomo capaz de tramitar hasta 20 multas por minuto, y que ya está operando en el kilómetro 45 de la Autovía del Norte, en Pedrezuela.

Un nuevo arma contra la exceso de velocidad
Este innovador radar, que se diferencia radicalmente de los tradicionales fijos o móviles, se monta sobre una estructura con ruedas y puede ser remolcado por cualquier vehículo oficial. Su autonomía de hasta dos semanas y su conexión inalámbrica a internet lo convierten en un instrumento de vigilancia implacable, especialmente eficaz en zonas de obras como la que actualmente atraviesa la A-1.
La DGT justifica esta medida por el alarmante 22% de los accidentes mortales causados por el exceso de velocidad en 2024, con un total de 307 víctimas. La presencia del radar remolque en este tramo en construcción, donde la velocidad máxima ha sido reducida de 120 a 100 km/h, busca garantizar la seguridad de los operarios y de los usuarios de la vía.
Pero la verdadera sorpresa reside en su capacidad sancionadora. Los tests realizados en otros países europeos, como Francia y Alemania, revelan que este dispositivo puede tramitar hasta 20 multas por minuto, una cifra que, ante la habitual imprudencia al volante en la salida de Madrid, podría generar una avalancha de sanciones en cuestión de segundos. Un riesgo considerable para los conductores.
La legislación no distingue entre radares fijos, móviles o remolque, manteniendo las mismas tarifas de multas: 100 euros por exceso de 101 a 130 km/h, 300 euros y dos puntos en la licencia para velocidades entre 131 y 150 km/h, y hasta 600 euros y seis puntos en caso de superar los 191 km/h. Es crucial recordar que, en zonas de obras, la señalización de 100 km/h prevalece sobre la indicación general de la vía, lo que exige una máxima precaución.
La DGT ha desplegado estos radares con la intención de evitar más muertes en 2026, y si la iniciativa resulta efectiva, podríamos ver reforzada la presencia de estos dispositivos en otras vías de España. Sin embargo, la sombra de la incertidumbre recae sobre los conductores, conscientes de que la vigilancia se ha vuelto más agresiva y, por ende, más costosa.
