Quarantine zone: the last check: ¿viral o jugable?

¿Un apocalipsis zombi para gestionar un refugio? Quarantine Zone: The Last Check, el juego que conquista redes sociales, promete una experiencia adictiva. Pero, ¿es su furor más contenido para creadores o un título con sustancia?

Un portero en el fin del mundo

La premisa es simple: no luchas contra los infectados, los controlas. Tu misión, como administrador de un refugio, es identificar a los infectados y decidir su destino. Un 'portero de discoteca' en la era del caos, donde cada decisión tiene consecuencias.

Quarantine Zone: The Last Check, un juego que se alimenta del fenómeno viral. Su atractivo reside en la posibilidad de generar contenido, pero ¿rinde la experiencia principal?

El bucle jugable, aunque repetitivo, engancha. La variedad de herramientas para identificar síntomas y gestionar el refugio evita la monotonía. La progresión, con la adquisición de nuevas mecánicas, mantiene el interés. Sin embargo, la gestión del campamento, si bien intenta añadir complejidad, resulta superficial y, en ocasiones, resta valor al núcleo del juego.

El juego no se esfuerza por ser visualmente impactante. Su estilo gráfico es funcional, pero carece de la chispa que podría haberlo elevado. El rendimiento, incluso en equipos decentes, es irregular. El juego no es un referente en gráficos, pero tampoco presenta errores que afecten la experiencia.

La propuesta puede resultar agridulce, divertida pero con limitaciones. Su potencial como herramienta para creadores de contenido es innegable, pero como juego autónomo, queda corto. El bucle principal, el de gestionar el refugio, es lo más atractivo, pero la falta de profundidad en otros aspectos impide que Quarantine Zone: The Last Check alcance su máximo potencial.

Un título que se deja de lado, sin esa chispa que se esperaba en una propuesta tan viral.

Puntuación: 7.1