Nasa rescata el swift con un cohete lanzado desde un avión: un vuelco inesperado

La NASA ha logrado, tras meses de retrasos, poner en marcha una misión de rescate para el observatorio espacial Swift, gracias a una operación audaz: el lanzamiento de un cohete Pegasus XL desde un avión nodriza, el Lockheed L-1011 TriStar, conocido como Stargazer.

Un despliegue inusual para una misión crucial

La iniciativa, que recuerda a ejercicios de la Guerra Fría, involucró la modificación de la aeronave para alojar el cohete, un proceso que culminó en 1994. El satélite LINK, proporcionado por Katalyst, fue la carga útil que se elevó hacia la órbita, marcando un hito en la búsqueda de prolongar la vida útil de este instrumento científico.

Desde el control de la misión, se mantienen en contacto constante con LINK para asegurar el correcto funcionamiento de sus sistemas. El plan es que el satélite, en un movimiento estratégico, se enganche a la parte trasera del observatorio Swift y utilice sus tres propulsores de xenón de efecto Hall para aumentar su altitud hasta los 600 kilómetros originales. Es una maniobra que, si tiene éxito, permitirá a Swift seguir desempeñando su función de detección de brotes de rayos gamma y el seguimiento de eventos astrofísicos transitorios.

Un rescate impulsado por la necesidad

Un rescate impulsado por la necesidad

Swift, lanzado en 2004, estaba mostrando signos de deterioro, especialmente debido a la actividad solar, que ha incrementado el rozamiento atmosférico y ha contribuido a su descenso orbital. Actualmente, se encuentra a unos 360 kilómetros, y se prevé que, en cuestión de meses, caerá por debajo de los 300, volviéndose irrecuperable. La NASA reconoció que el observatorio, valorado en 30 millones de dólares –una cantidad, admiten, relativamente modesta en comparación con el presupuesto de la agencia–, había sido un milagro en ser mantenido en funcionamiento durante casi un cuarto de siglo, especialmente en un contexto de recortes presupuestarios en la ciencia.

Un legado que se extiende

La velocidad con la que se ha ejecutado esta misión –nueve meses desde la selección de Katalyst– es, en sí misma, sorprendente. El observatorio, que originalmente estaba dedicado a la medición de rayos gamma, ha evolucionado para observar en múltiples longitudes de onda, complementando la información obtenida por otros telescopios. El blog del observatorio, que ya está activo, ofrece actualizaciones en tiempo real sobre el desarrollo de la misión. Y es que, en el universo, a veces, la supervivencia depende de un salto audaz y de una astucia poco convencional.