La legion go 2: el precio de la inflación y los excesos de lenovo

La guerra de los portátiles gaming ha entrado en una nueva fase, y la Lenovo Legion Go 2 se presenta como un contendiente ambicioso. Sin embargo, la realidad del mercado –la escasez de componentes y la inflación– ha golpeado con fuerza, disparando el precio de esta máquina hasta los 1749 euros. Un aumento considerable que pone en tela de juicio su atractivo inicial.

Un brillo que cuesta un ojo de la cara

El diseño de la Legion Go 2, con su impresionante pantalla OLED de 8.8 pulgadas y tasa de refresco de 144Hz, sigue siendo uno de sus puntos fuertes. Esta resolución WUXGA (1920 x 1200) es un acierto, especialmente para juegos 3D con detalles complejos, superando con creces las 7 pulgadas que limitan a muchos competidores. Pero la belleza, como suele ocurrir, tiene un precio. El procesador AMD Ryzen™ Z2 Extreme, que hasta ahora era un atractivo diferencial, ahora se ve empañado por la subida de coste.

Lenovo ha optado por una memoria RAM de 32 GB LPDDR5X soldada, un detalle que demuestra su apuesta por un rendimiento premium. También ha reducido la resolución de 1600p a 1200p, una decisión inteligente para optimizar el consumo energético, aunque implica una ligera pérdida de nitidez. Pero el mayor problema reside en los mandos desmontables, un concepto interesante para la compatibilidad con Switch, pero cuya implementación resulta extraña y poco ergonómica. La palanca joystick, lejos de ser intuitiva, añade peso y complejidad al producto.

Errores de un genio incomprendido

Errores de un genio incomprendido

El exceso de botones en el mando derecho, cuatro botones extra y una rueda que resulta difícil de sujetar sin golpear accidentalmente, es un fallo de diseño que resta valor a la consola. Y lo peor es que, aunque se busca la compatibilidad con el sistema operativo Windows, el uso de estos mandos especializados es un obstáculo para el usuario habitual. Un error que, sinceramente, la convierte en un producto innecesariamente complejo. Esta consola, que en otros tiempos habría sido mi elección prioritaria, se ve ahora eclipsada por alternativas más sobrias y eficientes.

En un mercado donde la inflación está erosionando los márgenes de beneficio y la competencia se intensifica, Lenovo necesita ser más pragmática. Recortar costes en componentes superfluos, como esos mandos poco prácticos, sería una medida necesaria para recuperar la competitividad. La Legion Go 2, en su forma actual, es un ejemplo de cómo la innovación sin un enfoque en la usabilidad puede resultar en un producto caro y frustrante. La marca necesita aprender de sus errores y ofrecer opciones más equilibradas en el futuro. La OneX Player, con su potente chip 395+, se perfila como un competidor más sensato, demostrando que la potencia no siempre implica un precio exorbitante.

En definitiva, la Lenovo Legion Go 2 es una máquina con un potencial enorme, pero que se ve lastrada por sus excesos y por la volatilidad del mercado. Es una pena, porque podría haber sido la reina indiscutible de esta generación. Pero, a día de hoy, es una inversión costosa y poco justificada, y una clara señal de que la inflación está afectando incluso al sector del gaming.