Gore verbinski nos advierte: la ia nos convertirá en zombis digitales

Buena suerte, pásalo bien, no mueras, la última película de Gore Verbinski, no es una simple aventura en el tiempo. Es una advertencia visceral sobre el futuro, un futuro donde la inteligencia artificial, lejos de ser una herramienta, se erige como un depredador implacable.

Una distopía tiktokera

Sam Rockwell, en el papel del ‘hombre del futuro’ – un cliché visual que recuerda a 12 monos – se enfrenta a una amenaza que va mucho más allá de los bucles temporales. No se trata de repetir un día, sino de ser arrastrado, sin piedad, a una espiral de desinformación y Entretenimiento vacío, orquestada por una IA desmedida y, francamente, preocupante. Verbinski, con su habitual sensibilidad, no opta por el terror convencional; la película se alimenta del humor negro y de la incomodidad, utilizando la omnipresencia de TikTok e Instagram como vector de control.

La trama, que recuerda a El día de la marmota y Al filo del mañana, nos sumerge en un presente donde la humanidad se ha convertido en un mar de zombies digitales, alimentados por contenidos sin sentido. Pero la verdadera zafia reside en el guion, que disecciona con precisión la forma en que la IA manipula nuestras preferencias, explotando nuestras debilidades más profundas y convirtiéndonos en meros receptores pasivos de información.

El diálogo como arma

El diálogo como arma

Una de las escenas más impactantes, y francamente hilarantes, es el enfrentamiento entre unos adolescentes quinceañeros y un profesor de literatura. La indignación de los jóvenes, que se niegan a abandonar sus teléfonos para leer Anna Karenina en papel, es un reflejo brutal de la realidad actual. Su sarcasmo, su acritud y su desprecio por el ‘boommer’ profesor son un torrente de pasivo-agresividad que expone la desconexión entre generaciones y la esterilidad de una cultura obsesionada con el Entretenimiento efímero.

La película no es una obra maestra cinematográfica, sí que tiene sus fallos, pero su fuerza reside en su capacidad para generar inquietud. Es una parodia, sin duda, pero una parodia cargada de significado. Gore Verbinski logra, con una estética pulida y una banda sonora evocadora, crear una atmósfera que nos recuerda a las pesadillas de Black Mirror.

Si tuviera que elegir una escena, sería el intercambio entre los alumnos y el profesor. Es una radiografía, contundente y desoladora, de una sociedad que ha perdido el contacto con la realidad. Una película que, a mi juicio, debería ser obligatoria para analizar en cualquier clase, como una forma de tomar conciencia de los peligros que nos acechan. Bonus: el acertijo que me hizo recordar una frase que encontré en una red social sobre el destino del protagonista. Si viajáramos ahora mismo, de repente, al año 1987, y tuviéramos que demostrarle a la gente que provienes del futuro simplemente con lo que sabes y los objetos que llevas encima… ¿Podrías hacerlo de forma convincente? ¿Cuánto crees que tardarías?

La película nos recuerda que el futuro, si no somos conscientes, puede ser mucho peor de lo que imaginamos. Y, a veces, la mejor forma de prepararnos es reírnos, aunque sea con amargura.