Finlets: el último grito de la eficiencia en el cielo
Delta Air Lines se prepara para un pequeño pero significativo cambio: la instalación de ‘finlets’ en sus aviones Boeing 737-800 y -900ER. Un avance que, lejos de ser una revolución, confirma la tendencia a optimizar cada gramo de combustible.

Un 1,2% que suma
Los ‘finlets’, desarrollados por Vortex Control Technologies (VCT), son esencialmente tiras de metal que redirigen el flujo de aire en la cola del avión, eliminando turbulencias y, según la compañía, generando un ahorro de combustible del 1,2%. No es un salto cuántico, lo admito. Pero, como bien señala Wicho, ese 1,2% multiplicado por miles de vuelos al año, se convierte en un ahorro considerable.
La clave reside en la rapidez con la que se pueden instalar. En lugar de una parada prolongada en tierra, estos dispositivos se pueden montar en tan solo cuatro horas, con un equipo de seis personas, incluso durante una pausa nocturna. Un detalle que, en un sector donde cada minuto de inactividad es dinero perdido, resulta fundamental.
Hace apenas unas semanas, debatí en Naukas Barcelona sobre las estrategias de los fabricantes y las aerolíneas para reducir el consumo de combustible. La conclusión a la que llegué era que, más allá de los motores de hidrógeno o los fuselajes integrados, los avances más probables serían de este tipo: pequeñas mejoras que, sumadas, producen resultados tangibles. Y este anuncio de Delta parece confirmar esa visión.
La instalación de los ‘finlets’ representa, en definitiva, una apuesta por la eficiencia incremental, un juego de paciencia que, en un sector tan sensible a los costes, puede marcar la diferencia entre la rentabilidad y el fracaso. Una estrategia que, lejos de ser una moda pasajera, se perfila como una constante en el horizonte de la aviación.
