Double fine: kiln, un fracaso de ventas que pone en alerta a xbox

El estudio de videojuegos Double Fine, conocido por su originalidad y su apuesta por narrativas complejas, ha vuelto a demostrar que el éxito comercial no siempre se alinea con la calidad creativa. Kiln, su último lanzamiento, un brawler multijugador de cerámica con una premisa tan peculiar como intrigante, se ha estrellado contra la realidad de las ventas en Steam, dejando en evidencia una estrategia de marketing que necesita una revisión urgente.

Un concepto innovador, una ejecución desastrosa

La propuesta de Kiln –moldear vasijas de cerámica en combate en arenas de lucha multijugador– era, en principio, un concepto prometedor. La presentación en el Xbox Developer Direct y la posterior beta abierta en Steam generaron cierto interés, impulsando a 77 usuarios concurrentes en el momento de su publicación. Pero la realidad es que, pese al precio accesible de 18 euros y a la inclusión en Game Pass Ultimate y PC Game Pass, el título no ha logrado superar la barrera de los 200 jugadores simultáneos, según los datos de SteamDB. Un contraste amargo con el anterior Keeper, que en su lanzamiento apenas llegó a 200 jugadores concurrentes y ahora cuenta con solo 8 usuarios activos.

El crossplay, que permite a los jugadores de PS5, Xbox Series X|S y, crucialmente, Game Pass, unirse a la experiencia, representa una pequeña victoria. Pero no es suficiente para compensar la falta de interés masivo. La situación de Keeper, con sus escasos jugadores desde el principio, sirve como un presagio inquietante y pone en tela de juicio el futuro de Double Fine.

Xbox, ¿un error de estrategia?

Xbox, ¿un error de estrategia?

Para un estudio de la envergadura de Double Fine, estos números son inaceptables. La dependencia de las plataformas de Microsoft a través de Game Pass es un factor a considerar, pero la falta de una promoción adecuada –o la percepción de una misma– ha condenado a Kiln a un relativo ostracismo. La empresa de Redmond debería replantearse sus estrategias de marketing para juegos con propuestas innovadoras, especialmente aquellos que se benefician del ecosistema de Game Pass. La reciente bajada de precio, que podría haber impulsado la adopción, no ha surtido el efecto deseado. El riesgo es que la falta de éxito de Kiln, sumado a las dudas generadas por el rendimiento de Keeper, pueda generar recortes de personal o incluso el cierre del estudio. La dirección de Xbox debe actuar con cautela, evitando repetir errores que amenacen la supervivencia de un estudio que, a pesar de sus desafíos, sigue ofreciendo propuestas de valor.

La situación es preocupante. La apuesta de Microsoft por los estudios independientes, aunque ambiciosa, requiere de una inversión que vaya más allá de la simple distribución a través de Game Pass. El futuro de Double Fine, y quizás de otros estudios similares, pende de un hilo.