Désilets y la ia: 1666: amsterdam bajo sospecha y una comunidad furiosa
Patrice Désilets, el visionario detrás de Assassin’s Creed, ha regresado con un ambicioso proyecto: 1666: Amsterdam, una incursión en la turbulenta época de la caza de brujas. Pero su regreso no ha sido recibido con los brazos abiertos, sino con una tormenta de controversia centrada en el uso de inteligencia artificial en la creación del arte del juego.
Un proyecto lleno de ecos del pasado
Tras una salida explosiva de Ubisoft, Panache Digital Games, liderada por Désilets, busca resarcirse con esta nueva propuesta. El concepto, que incluso fue objeto de disputas legales en su etapa anterior, promete una experiencia inmersiva en el Amsterdam del siglo XVII, explorando las sombras y los miedos de la época. El tráiler presentado durante el Summer Game Fest 2026 generó expectativas, pero también inquietud.
La polémica se desató cuando jugadores comenzaron a detectar similitudes entre el arte promocional del juego y imágenes generadas por IA. La comunidad, ya sensible a la creciente automatización en la industria, se levantó en protesta. Las acusaciones de ocultar el uso de estas herramientas hasta que la crítica pública las obligó a reaccionar, aunque la respuesta del estudio no haya tranquilizado a todos.

La defensa del estudio y el escepticismo de la comunidad
Panache Digital Games ha reconocido haber utilizado IA para crear recursos provisionales en el prólogo del juego, atribuyéndolo a un error de inclusión. Prometen la sustitución de estos elementos por obras creadas por sus “geniales artistas del equipo”, además de actualizar las imágenes promocionales. Sin embargo, esta justificación se ha topado con un muro de incredulidad. La comunidad acusa al equipo de haber deliberado ocultar el uso de la IA hasta que no fuera posible negarlo, evidenciando una gestión cuestionable.
“¿Creíais que os podríais salir con la vuestra?”, leía un comentario en X (antes Twitter). Este tipo de interrogantes refleja la desconfianza generalizada, alimentada por casos similares como el de Crimson Desert, que también enfrentó críticas por el uso de imágenes generadas por IA y reaccionó ante la presión de los jugadores.

Más allá de la controversia: un modelo de desarrollo en riesgo
El caso de 1666: Amsterdam expone una realidad incómoda: la industria del videojuego se enfrenta a un dilema ético y creativo. La búsqueda de eficiencia y la presión por reducir costes pueden llevar a prácticas cuestionables, como el uso encubierto de IA, erosionando la confianza de los jugadores y poniendo en tela de juicio la integridad del proceso de desarrollo. Este no es solo un problema para Panache Digital Games, sino una señal de alarma para toda la industria.
