**Black Box: Vuelo 298, un entretenimiento pasajero**
La película Black Box: Vuelo 298 llega en el momento oportuno para aquellos que buscan una propuesta de misterio y terror ligero sin excesivas complicaciones. Mide bien los tiempos para mantener la curiosidad de los espectadores y, aunque tarda en llegar al meollo de la cuestión debido a carencias presupuestarias, termina siendo entretenida. No tiene una resolución original y hasta rozona la comedia involuntaria, con una mala digestión de clásicos de terror y ciencia ficción, pero mantiene al espectador alerta todo el tiempo y se pasa volando.

Black Box: Vuelo 298, un entretenimiento pasajero
El mérito inicial es de los hermanos Duffer, creadores de Stranger Things, cuyo cortometraje The Vessel fue el punto de partida para esta cinta, cuyo guión final es obra de Stephen Susco (Do Not Enter). La trama se centra en Jeremy, un doctor viudo que viaja en el Vuelo 298 de Nueva Orleans a Seattle, con el cadáver de su esposa en la bodega. A bordo también viajan una madre y su hija, un molesto pasajero en primera clase y un anciano que empieza a sentirse mal. Pronto, un sangrado inusual, dolores de cabeza y otros síntomas preocupantes afectan a los pasajeros y la tripulación, mientras una tormenta eléctrica gigantesca desvía a los pilotos y desencadena fenómenos extraños.
Steven Quale, director de películas como Destino final 5 o En el ojo de la tormenta, ha dirigido Black Box, que resulta una película funcional pero no memorable a largo plazo. Aunque hay ideas que podrían haber helado la sangre a la audiencia, termina siendo un entretenimiento pasajero que transita por la senda de tantas otras películas de temática similar.