El giro revolucionario de terminator 2: el juicio final

La secuela de Terminator (1984) se convirtió en una auténtica sorpresa al transformar al T-800, el personaje de Arnold Schwarzenegger, de un ciborg asesino a un protector para John Connor. La idea era brillante, pero el actor se escandalizó al descubrir que su personaje no mataría a nadie en toda la película, a menos que le diera orden verbal John.

La lucha interna de schwarzenegger

La lucha interna de schwarzenegger

Arnold quería matar a alguien, y trató de convencer a James Cameron para que le permitiera dar un tiroteo indiscriminado. Sin embargo, el director lo convenció de que eso era lo mejor, al transformar a un monstruo en un héroe.

Cameron lo describió en una entrevista con Empire: