Dicaprio a punto de dejar titanic: un amigo lo convenció para boogie nights
En 1997, el cine vibraba con dos estrenos que redefinirían el género: Boogie Nights, la audaz ópera prima de Paul Thomas Anderson, y Titanic, la epopeya de James Cameron que se convertiría en un fenómeno cultural. Pero, paradójicamente, solo uno de los dos proyectos llegó a contar con la presencia de Leonardo DiCaprio, consolidándolo como una estrella en ascenso. La historia, sin embargo, es mucho más curiosa de lo que se cuenta.
El amigo que cambió el destino de dicaprio
Antes de que el iceberg de Cameron se estrellara contra la pantalla mundial, la suerte de DiCaprio estaba, por un instante, en manos de otro director y un amigo íntimo: Paul Thomas Anderson. John C. Reilly, un actor con una conexión personal con Anderson, apostó fuerte. Según relata Reilly, “Lo conocí cuando tenía 17 años. Y le dije: ‘Dame el encargo, Paul. Haré que este chico participe en tu película. Lo conozco desde que era un niño’”.
Reilly utilizó todos los recursos a su alcance para persuadir a DiCaprio, incluso recurriendo a su experiencia previa trabajando con el actor en ¿A quién ama Gilbert Grape? (1993), dirigida por Lasse Hallström. “Escucha, Leo, déjame decirte algo. La película Titanic trata sobre un barco que se hunde. Todo el mundo sabe que el barco se hunde. A nadie le va a importar quién está en el barco”, argumentó, intentando desviar la atención del joven DiCaprio hacia el proyecto de Anderson.
Reilly no solo le vendió la idea de un futuro brillante para Anderson, sino que también le ofreció una visión ambiciosa: “Le aseguré que Paul Thomas Anderson iba a ser uno de los directores de cine más talentosos del futuro”. Y, para rematar, insistió en que DiCaprio no debía perder la oportunidad de trabajar con un director en ciernes tan prometedor.
A pesar de estos argumentos, DiCaprio, influenciado por sus agentes, optó por embarcarse en el ambicioso proyecto de Cameron. Titanic, con una recaudación de 1.843 millones de dólares a nivel mundial y once premios Óscar, se convirtió en un triunfo arrollador. Sin embargo, la decisión de DiCaprio, en retrospectiva, podría haber significado el inicio de una trayectoria diferente, una que quizás no hubiera presenciado la consolidación tan temprana de su fama.

Boogie nights: un éxito menor, pero con peso
Mientras tanto, Boogie Nights, con un presupuesto de 15 millones de dólares, recaudó 43.101.594 dólares en taquilla. Un resultado modesto comparado con el éxito de Titanic, pero que catapultó a Anderson a la cima del cine independiente y a DiCaprio a la consideración de un actor con potencial. La apuesta de Reilly, en definitiva, demostró ser acertada, aunque el premio no fuera el más grande.
