Double team: un desastre aclamado y un testimonio del cine de los 90
La película Double Team (1997) no era buena. Era una catástrofe, una colisión de testosterona noventera, estrellas en caída y una dirección tan cuestionable que, a 29 años de distancia, sigue siendo objeto de debate. Pero esa es precisamente su encanto: un artefacto cultural que, paradójicamente, nos habla de un cine que ya no existe.

Un blockbuster en crisis
Jean-Claude Van Damme, en un momento de su carrera marcado por la controversia, se enfrenta a Mickey Rourke, recién resucitado tras su etapa como boxeador, y a un Dennis Rodman intentando, con notable fracaso, su incursión en la interpretación. La premisa, un cliché del género de acción, sirve de excusa para una hora y media de persecuciones, tiroteos y explosiones, todo ello filmado con una audacia que, a veces, se acerca al ridículo.
La escena del coche en llamas, ese breve momento de alrededor de 7 minutos y 26 segundos, es la que ha trascendido el tiempo. Un pequeño detalle, una explosión que Mickey Rourke, según Van Damme, sintió como un golpe de calor, que se convirtió en una anécdota recurrente en entrevistas y, finalmente, en un icono de la película.
“Mickey Rourke es un tipo muy interesante. Quiero decir, es muy carismático,” recordaba Van Damme en una entrevista de Yahoo! Entertainment. “Hubo una escena en la que había una gran explosión detrás de él; y cuando explotó allá en Italia, sentí el calor —¡vaya!— y él ni se movió. Se quedó y estaba muy cerca. (…) Mickey es un tipo muy interesante. Quiero decir, es muy carismático.”
Double Team es, sin duda, una de las películas de acción más torpes y memorables de los noventa. Su legado reside en ese desatino general, en sus fallos de guion y montaje, y en un reparto que, en su mayoría, no logró alcanzar la gloria. La película, con una nota de 3.88 en Filmaffinity, está disponible para alquilar en plataformas como Prime Video. Si la ves, cuéntanos qué te pareció. Y, créenos, probablemente te reirás.
